No percibo mi sombra en la fría pared
cuento siglos... pero sigo atrapada
arrepentida persisto en mi propia red
con mi vestido desgarrado sigo alejada
He intentado retener todo este rencor
mi desdicha se debe a tu brutal alegría
no quiero ver más mi rostro devastador
la culpa me envuelve más en la melancolía
Nadie merece mis grisáceas lágrimas
buscar la felicidad me hace más infeliz
aún con todo lo que me falta me subestimas
no tengo armas, me hundo en este desliz
Las llamas terminan envenenando mis entrañas
moriré aquí sola y nadie vendrá a buscarme
cuando se nubla la existencia más la extrañas
en las profundidades respiro pero no podré escaparme
